Aplicando Inteligencia Emocional

Amarás al prójimo como a ti mismo, y te amarás a ti como a tu mismo prójimo

octubre 9, 2015.Pedro Atienza.0 Likes.0 Comments

Si en algo creo que estamos de acuerdo es en que el Amor, seamos o no conscientes de ello, es el eje central de nuestra vida. Todos, alguna vez, soñamos, anhelamos, deseamos, desesperamos, sufrimos, nos ilusionamos, vivimos por el tan ansiado como complejo amor. Otra cosa bien distinta será lo que cada uno entienda por Amor, y cuál la visión que tengan sobre el mismo hasta convertirlo en distorsionado amor.

Erich From [1], quien dedicó buena parte de su vida a estudiar el fenómeno del amor, afirmaba con contundencia que la respuesta al problema de la existencia humana se sustentaba en el amor.

[dropshadowbox align=”none” effect=”lifted-both” width=”auto” height=”” background_color=”#ffffff” border_width=”1″ border_color=”#dddddd” ]«En contraste con la unión simbiótica, el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento, y no obstante le permite ser él mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.» Erich From – El arte de amar, Ediciones Paidos – 1990[/dropshadowbox]

Y es que de ese amor no corrompido por nuestra conciencia mercantilista del “yo soy tuyo y tu eres mía” y del “yo te doy porque tu me das y a cambio de…”, de ese amor sano —pues si el amor no goza de buena salud, ya muy pronto deja de ser amor— no podrán llegar más que bendiciones reales.

Realmente, necesitamos amar. Una vida sin amor no será nunca una vida total; el asunto es que el ser humano debe todavía descubrir que vive del y en el amor, pero sólo si es capaz de olvidar el sentimiento de pertenencia que en el amor busca y este parece proporcionarle como buen alimento de su ego más que de su alma.

El ser humano aún cree que puede  vivir como en compartimentos estancos, donde en unos se ama de aquella manera y en otros se ama, o no, porque aquí, en este, soy así, y en aquel otro, no es lo mismo y puedo ver las cosas de aquella manera diferente. Y esto en el amor no sirve. Todo es mucho más sencillo. El amor simplemente es, y debemos dejarnos inundar por su plenitud allá donde estemos.

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Por otro lado, si alcanzamos a vivir en la plenitud del amor alcanzaremos igualmente nuestra realización plena desde la entrega a los demás, sin condiciones, de nuestro propio amor.

[dropshadowbox align=”none” effect=”lifted-both” width=”auto” height=”” background_color=”#ffffff” border_width=”1″ border_color=”#dddddd” ]En respuesta a la pregunta que le hacen sobre cuál es el primero de los mandamientos, Jesús responde: «El primero es: “Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe otro mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 29-31). Catecismo de la Iglesia Católica[/dropshadowbox]

Erich Fromm

Erich Fromm

Así fui instruido desde mi religión —que no tiene por qué ser la suya; y ni siquiera tiene usted por qué tener alguna—  una religión esta que se sustenta sobre los valores más profundos del amor.

Pero hablando de sentimientos de amor, el refranero español también se encarga de recordarnos aquello de que «La caridad bien entendida empieza por uno mismo».

Y si unimos ambas afirmaciones podremos reconocer alguna conclusión:

No es cierto que el amor a uno mismo sea un acto de soberbia y egoísmo. El amor es alimento del alma. Así con nuestro amor podemos convertirnos en sustento de las demás almas desde el mayor de los altruismos.

Pero para alimentar almas, deberemos ser buenas almas que sirvan de alimento, y para ello precisamos de amor, y también de nuestro propio amor. Amar a los demás es respeto al prójimo, y respetar al prójimo pasa por el respeto propio.

Entregar amor es regalar dicha al prójimo, y el prójimo deseará compartir esa dicha. Hacer feliz es ser feliz por la simple felicidad del otro, y para esto también deberemos saber amarnos y disfrutar de la dicha del amor.

[dropshadowbox align=”none” effect=”lifted-both” width=”auto” height=”” background_color=”#ffffff” border_width=”1″ border_color=”#dddddd” ]«El que ama al prójimo ha cumplido la ley. En efecto, lo de: no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud» (Rm 13, 8-10).[/dropshadowbox]

pedroatienzaCaridad, respeto, entrega vienen de la mano del sano Amor. Y plenos de Amor deberemos recordar siempre que si algo bueno podemos hacer en esta vida, eso es, no lo duden, regalar amor.

Ámamte y observa

[dropshadowbox align=”none” effect=”lifted-both” width=”auto” height=”” background_color=”#ffffff” border_width=”1″ border_color=”#dddddd” ]Ámate a ti mismo y observa… hoy, mañana, siempre” 

“Ámate a ti Mismo”…  – Buda Gautama[/dropshadowbox]


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[1]Erich Seligmann Fromm (1900 – 1980) psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista de origen judío alemán


 


 

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